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El agua debería ser un derecho humano



Por Equipo uniderecho.com

Publicado en abril 18, 2009

El agua debería ser un derecho humano

Indiscutiblemente el agua es la forma irreemplazable de toda forma de vida sobre la tierra. Su existencia es básica para la salud y la lucha contra el hambre en el mundo entero. ¿No son motivos suficientes para que el agua sea considerada formalmente como un derecho humano y no como un bien económico del que sólo gozan unos cuantos en el mundo?
A pesar de ser algo tan básico dentro de la vida humana, las cifras por la falta o mala calidad de agua en el mundo son alarmantes.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) una de cada cuatro personas (cerca de 1.400 millones de personas) carecen de acceso a agua potable y una de cada tres (2.400 millones) no tienen acceso a saneamiento.
Sumado a esto se tiene que la mala calidad del agua es una de las principales causas de muerte en el mundo, de insalubridad y de pésimas condiciones de vida. Según datos de la ONU en el año 2002 las enfermedades diarreicas y el paludismo acabaron con la vida de unos 3.1 millones de seres humanos.

Las carencias de agua en el mundo no se deben a la carencia del líquido en si, sino a la escasez de infraestructuras físicas, a la mala gestión de los estados, a la falta de instituciones adecuadas, a la corrupción, a la inercia burocrática y al déficit en las inversiones en la creación de capacidades humanas.

En este sentido muchas ONG’s mundiales han planteado que el agua no es un bien económico, sino un derecho fundamental para la vida y la salud, un regalo de la naturaleza del cual nadie debe apropiarse. Es una condición imprescindible para la realización de los otros derechos humanos.

El tema se viene debatiendo desde el año 2002 en el Alto Secretariado de las Naciones Unidas. Desde entonces las organizaciones no gubernamentales luchan por establecer el agua como un derecho, oponiéndose a la privatización de la misma para declararla como un bien público y lograr su administración democrática.

El 16 de marzo se llevó a cabo el V Foro Mundial del Agua en Estambul, Turquía. En él participaron 190 países y contó con 33 mil participantes.

Allí se expusieron todos los argumentos que buscaban el establecimiento del agua como un derecho humano, sin embargo no fue posible lograr un consenso, lo que derrumbó las esperanzas de esas miles de millones de personas que se beneficiarían con ello.

Se le sigue reconociendo como una necesidad humana fundamental, pero está visto que muchos gobiernos están reacios a asumir la responsabilidad de garantizar de por vida el suministro de agua potable a sus comunidades. Muchos líderes y expertos participantes en el foro, hicieron referencia a la insostenibilidad de garantizar un abastecimiento a punta de subsidios.

Pero cabe resaltar que muchos estados están a favor de esta lucha. Con base en esto, mediante una declaración alternativa a la oficial, veinte países de diferentes continentes, se han manifestado en favor de que el agua sea reconocida como un derecho humano, en lugar de una necesidad. Hasta el momento se han suscrito a esta declaración Bangladesh, Benin, Bolivia, Chad, Chile, Cuba, Ecuador, España, Etiopía, Guatemala, Honduras, Marruecos, Namibia, Níger, Panamá, Paraguay, Sudáfrica, Sri Lanka, Uruguay y Venezuela.

El derecho al agua debe consistir en un abastecimiento suficiente, físicamente accesible, de calidad aceptable para usos personales y domésticos, que prevenga la mortalidad debida a la deshidratación y que reduzca el riesgo de transmisión de enfermedades asociadas a la mala calidad del líquido. En fin, un derecho que garantice la dignidad humana. En este sentido se debe luchar por recuperar esa visión originaria de que el agua no tiene propietario, que es un bien común de la humanidad.