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La Ley del talión



Por Equipo uniderecho.com

Publicado en abril 23, 2009

La Ley del talión

El ojo por ojo y el diente por diente, tienen su origen en esta ley, que fue regulada por primera vez en el siglo XVII A.C, en el código de Hammurabi.

El término Talión deriva del adjetivo latino talis-tale que significa igual o semejante. Por lo tanto dicha ley estableció el principio de proporcionalidad de la venganza, es decir que a cada agresión, se correspondería un castigo equivalente.

Aunque el planteo puede parecer bárbaro, la ley del Talión constituyó una de las primeras limitaciones al sistema de la venganza desmesurada y sin límites, y a la intensidad del castigo infringido. Pues en esa época sin ley, a menudo los castigos por delitos menores eran desmesurados y por un insulto podían ejecutar a una familia entera.

En la Biblia también se hace referencia a la ley del Talión en el Levítico (cap. 24, ver. 19): “la vida por vida, ojo por ojo, mano por mano, pie por pie, herida por herida”. E igualmente en el Corán (cap. 17, vers. 33): "Cuando un hombre es muerto injustamente damos a su pariente próximo el poder de vengarlo. Que éste no se exceda en la muerte".

Lo que estableció la ley del Talión es que la persona perjudicada por el delito tenía el derecho de cometer ese mismo delito con el delincuente o con su familia. Así por ejemplo si un hombre violaba a una mujer, el castigo era que la hermana del mismo fuera violada también.

Es por eso por lo que los historiadores insisten en que lo más importante de la ley del Talión es la limitación de la pena que constituyó, restringiendo el castigo al mismo nivel del daño sufrido por la víctima.

El aspecto cuestionable de la ley era que pagaban personas inocentes por el crimen de otras y además no era netamente equitativa, pues la mujer era bastante discriminada en ella: el valor de dos ojos femeninos cubrían el valor de un ojo masculino.

A la aplicación de esta ley, se le puede atribuir el surgimiento de las indemnizaciones, es decir, se reemplazaba la pena por el pago de una cantidad.

Fueron los rabinos quienes legislaron el pago de una indemnización económica en caso de mutilación o daño físico. Para ello, establecieron una escala de retribución en función del dolor físico ocasionado, la pérdida económica (en los casos en que no podían seguir trabajando), el costo de los medicamentos y curaciones, y del estigma que les producía la pérdida de un miembro.

Gracias a los modernos sistemas judiciales empleados en muchos países esta ley es sólo un concepto histórico. Pero no ha desaparecido del todo. Muchos países musulmanes siguen aplicándola.

Y como ejemplo de ello, en diciembre del año 2008, un tribunal iraní condenó a un hombre que dejó ciega a una mujer al arrojarle ácido a la cara, a perder la vista de la misma forma.

La justicia iraní, basada en la Sharía o ley islámica, aplica la pena del Talión en los casos de daños físicos intencionados y a instancias de la víctima, que puede perdonar el castigo a cambio de una compensación económica.

Las organizaciones de derechos humanos iraníes denuncian a menudo la crueldad de estas penas, que en los últimos años se han hecho más frecuentes y que incluso es aplicada a menores de entre 9 y 15 años de edad.

Algo realmente sorprendente en un mundo que aboga a diario por la justicia y los derechos humanos. Es que si bien una ley justa es primordial para castigar a los delincuentes, no es precisamente con castigos de sangre, pues la justicia no debe castigar al criminal con saña, sino darle una lección, castigarlo e impedir que vuelva a cometer otro crimen.