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Existen los bienes incultos?



Por Equipo uniderecho.com

Publicado en junio 15, 2007

Existen los bienes incultos?



BIENES INCULTOS: PEQUEÑA INVESTIGACIÓN SOBRE SU DEFINICIÓN


Definición: Bienes incultos son aquellos “bienes pertenecientes a los particulares con capacidad de explotarlos, que no los explotan. También se les llama ‘bienes de engorde’.” De esta definición se puede destacar que justifica el nombre de “incultos” de estos bienes, ya que incultos significa etimológicamente “no-cultivados”, carácter propio de aquello que no se explota. Es necesario aclarar que en este caso “cultivar” no se refiere literal y estrictamente a las actividades agrarias, sino más bien una amplia gama de actividades de explotación de la tierra (puede ser ganadería y actividades pecuarias también, entre otras). Por otro lado, destaca esta definición, una realidad que debe evitarse en Colombia acerca de la distribución de la tierra: La multiplicación de los latifundios en manos de particulares, que es un signo de mala distribución de la riqueza y mal aprovechamiento del beneficio potencial del territorio (más adelante, al analizar las otras leyes, se ampliará esta idea).

- Ley 200 de 1936: Expresamente no existe la denominación “bienes incultos” en esta ley, sino, más bien, la denominación “porciones incultas” (Art. 1º Ley 200/36), refiriéndose a aquellos fundos que no se explotan económicamente. Aún así, tratándose de un objeto apropiable, con valor de utilidad y económico, no existe ningún obstáculo para llamarlo “bien”, porque cumple con los requisitos para serlo. Así, pues, “porciones incultas” es perfectamente sinónimo de “bienes incultos”.

Aclarado lo anterior, entramos a la definición presentada por la ley en su Art. 1º: Porciones incultas son aquellas tierras “cuya existencia sea necesaria para la explotación económica del predio, o como complemento para el mejor aprovechamiento de éste [sin ser directamente explotadas económicamente]”. Vemos que esta definición destaca el carácter de la ausencia de explotación económica. Pero, no se encuentra en acuerdo con la definición dada en clase, porque en la Ley 200/36 las “porciones incultas” cumplen con la función de explotación económica aunque sea de manera indirecta, por lo que no tienen el carácter de reprobabilidad, por la falta de aprovechamiento de las riquezas territoriales del país, que aparece en la definición dada en clase.

En cambio, en la ley 200/36 sí aparecen unos bienes que cumplen con todo lo establecido en clase respecto a los bienes incultos: Se trata de los bienes baldíos. La ley define en su Artículo 1º lo que no son los bienes baldíos: “no son baldíos sino de propiedad privada, los fundos poseídos por particulares, entendiéndose que dicha posesión consiste en la explotación económica del suelo por medio de hechos positivos propios de dueño, como las plantaciones o sementeras, la ocupación con ganados y otros de igual significación económica. EI cerramiento y la construcción de edificios no constituyen por sí solos prueba de explotación económica, pero sí pueden considerarse como elementos complementarios de ella. También a las porciones incultas cuya existencia sea necesaria para la explotación económica del predio, o como complemento para el mejor aprovechamiento de éste”.

La ley 200/36, al decir lo que no son los bienes baldíos, nos esta diciendo qué es lo que son: aquellos bienes que, estando en cabeza de particulares, no son explotados económicamente. En su Artículo 2º lo aclara: “Se presumen baldíos los predios rústicos no poseídos en la forma que se determina en el artículo anterior”. Los elementos propios que se buscaba destacar en clase respecto de estos bienes, esto es, la ausencia de explotación económica, se encuentran presentes. También se encuentra presente otro de los elementos destacados en clase: La reprobabilidad que implica la tenencia de tierras sin explotarlas económicamente.

Además de estos dos elementos, la ley aclara varios aspectos referentes a la definición de bien baldío: el artículo 2º puntualiza que estos bienes son rústicos, esto es, bienes rurales, del campo, excluyendo posibles bienes urbanos. Son solo las tierras superficiales, excluyendo el subsuelo (Art. 4º). Son bienes sobre los que el Estado tiene un derecho de expropiación (cuando se encuentran en cabeza de los particulares) con fines sociales y de distribución de riqueza (Art. 5º), que pueden beneficiar a los particulares adquiriéndolos por prescripción adquisitiva con tal que los exploten económicamente (Art. 11º). Hay que aclarar que los bienes baldíos tienen un régimen especial, establecido en los arts 15 y ss. de la ley que no los hace equiparables al régimen de otros bienes adquiribles por posesión.

Con todo lo anterior, a la luz de la ley 200/36, podemos definir que son bienes baldíos aquellos bienes rurales inmuebles que, estando en cabeza de un particular o en cabeza de nadie, no estan siendo explotados económicamente, sobre los cuales el estado tiene un derecho de expropiación con fines sociales y de distribución y aprovechamiento de las riquezas del país, que consisten en la parte superficial del suelo y que pueden ser adjudicables a los particulares que los exploten económicamente.

Como conclusión respecto a la ley 200/36, podemos decir que es mucho más valioso, conceptual y prácticamente, tomar por “bienes incultos” a los bienes baldíos, excluyendo de ellos a las llamadas “porciones incultas”. Por otro lado, a la luz de esta ley, y si se acepta el argumento reciente, es necesario concluir que “bienes incultos” no es nada diferente de los “bienes baldíos”.


Ley 160/94: Esta ley nos trae la denominación de “tierras incultas” para aquellos bienes inmuebles rurales, consistentes en la superficie del territorio, que no son explotados económicamente y que por motivos de utilidad social y económica, pueden ser expropiables por parte del Estado. En esta ley tampoco aparece la denominación “bienes incultos” pero, por la misma razón expuesta en el aparte dedicado a la ley 200/36, no hay ningún obstáculo para llamar “bienes incultos” a las llamadas “tierras incultas”, advirtiendo que no se puede perder de vista que el bien en este caso es sólo la superficie de la tierra y no las construcciones o el subsuelo que hay en ella.

Esta ley amplía la definición de los bienes incultos, según la legislación Colombiana, porque, al incluir en el régimen de tierras incultas las que trata el capítulo 11 de la ley, ya no los circunscribe a los bienes baldíos (Art. 52 ley 160/94 conc. Art. 1º Ley 200/36), sino que lo amplía a aquellos bienes que se utilizan para la plantación de cultivos ilícitos (Art. 52, par. 2), a aquellos bienes en los que los propietarios violen las leyes que regulan la utilización racional de los recursos naturales renovables y a los propietarios que violan las normas sobre zonas de reserva agrícola (mismo Art. 52). Así, pues, son tierras incultas no sólo las que no se explotan económicamente sino que lo son además aquellas que acabamos de mencionar.

Por otro lado, la ley 160/94 conserva el carácter de utilidad social-económica de distribución y aprovechamiento de las riquezas de la Nación, que deben de tener los bienes incultos, al establecer entre sus objetivos en su Art. 1º “…Reformar la estructura social agraria por medio de procedimientos enderezados a eliminar y prevenir la inequitativa concentración de la propiedad rústica o su fraccionamiento antieconómico… Fomentar la adecuada explotación y la utilización social de las aguas y de las tierras rurales aptas para la explotación silvoagropecuaria, y de las tierras incultas, ociosas o deficientemente aprovechadas, mediante programas que provean su distribución ordenada y su racional utilización... Regular la ocupación y aprovechamiento de las tierras baldías de la Nación, dando preferencia en su adjudicación a los campesinos de escasos recursos, y establecer Zonas de Reserva Campesina para el fomento de la pequeña propiedad rural…”. Estos objetivos van encaminados a preservar la Función Social de la Propiedad establecida en el Art. 58 de la Constitución y están en consonancia con el destino que se le debe dar a los denominados “bienes incultos”.

Podemos decir que esta ley, al ampliar la lista de bienes que se incluyen dentro de la denominación de “tierras incultas”, permite justificarla como una denominación que cobija varias clases de bienes y, así, no puede ser reemplazada con otro término equivalente (como ocurría en la ley 200/36 que era igual bien inculto a bien baldío).



Finalmente, después de hacer esta pequeña investigación acerca de los bienes incultos, se podría plantear una clasificación doctrinal así:
Bienes incultos: Son aquellos bienes que no son explotados económicamente. Dentro de éstos se encuentran dos clases: Aquellos cuya explotación económica es permitida y deseada, es decir, aquellos que se incluyen al régimen de los bienes baldíos. Y aquellos que no están dentro de ese régimen y que su explotación no es obligatoria o no es permitida (como las zonas ecológicas que a pesar de cumplir un fin de utilidad común no pueden ser explotadas en la forma en que lo son los bienes baldíos).

· Bienes incultos: Clasificación: a) Bienes explotables económicamente
b) Bienes no explotables económicamente.