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Contrato de comodato y precario



Por Equipo uniderecho.com

Publicado en septiembre 23, 2015

Contrato de comodato y precario

En situaciones de crisis se tiende a replantearse las relaciones jurídicas que se contrajeron en algún momento en el pasado, algo que generalmente suele ocurrir en el entorno familiar, donde la mayoría de las relaciones no se documentan apropiadamente debido al exceso de confianza, la incomodidad de referirse a determinados temas jurídicos, a la simple pereza de realizar los trámites que requieren de tiempo o por motivos netamente económicos.

Esta crisis o pérdida de la confianza que se presenta con regularidad en el interior de las familias influye en el ambiente entre padres e hijos, por ejemplo cuando los padres toman la decisión de ceder un bien inmueble sin exigir contraprestación alguna a un hijo para que éste lo use como su vivienda conyugal, sin embargo luego por alguna circunstancia regresan con la intención de reclamar este bien debido a algún problema con dicho hijo, o sencillamente porque los padres lo requieren para su uso propio o con algún propósito comercial sea para su venta o arrendamiento. Por otro lado, también puede suceder que la pareja o cónyuges que se encuentran habitando en el piso se divorcien y que, como efecto de la sentencia respectiva, el bien inmueble pase a poder del otro cónyuge, en cuyo caso en muy lógico que los padres que lo cedieron a su hijo intenten recuperarlo.

El caso anterior nos presenta un debate jurídico en el cual se debe definir si se está frente a un contrato de comodato o ante un precario.
 
El contrato de comodato o préstamo de uso se encuentra especificado en los artículos 1740 a 1752 del Código Civil (CC) por lo que una parte cede a la otra un bien no fungible para que sea usado durante un tiempo o para un empleo específico, con la obligación de regresarlo.   

El contrato precario no está explícitamente regulado en el ordenamiento jurídico, aunque es posible obtener una definición al seguir la jurisprudencia del Tribunal Supremo (TS), la cual lo explica como una circunstancia de hecho en virtud de la cual una o diversas personas usan un bien inmueble que no les pertenece de manera gratuita y sin contar con un título que justifique el disfrute de la posesión (SSTS de 30 de octubre de 1986 y 18 de marzo de 2011).
 
No siempre resulta clara la diferencia entre estás dos figuras, algo que es esencial para efectos de conseguir la recuperación del inmueble cedido. Por ejemplo, si se está frente a un contrato de comodato, se deberán aplicar las normas reguladoras de esta clase de contrato y el comodante, para obtener la recuperación del bien inmueble, es algo que deberá acomodarse a las exigencias impuestas por su contrato o por su ley. Si el contrato es precario, el dueño o titular de derecho real sobre el bien, podrá reclamarlo a su voluntad y terminar con la posesión del precarista de inmediato.

Por este motivo, lo lógico es que el cedente del bien inmueble que reclame el desalojo, comience un juicio verbal de desahucio por precario, mientras que por otro lado la persona que recibe la demanda trate de comprobar la existencia de un contrato de comodato o de cualquier otro clase de título que certifique su posesión sobre el bien inmueble.