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Resumen de derecho de familila parte 9



Por Equipo uniderecho.com

Publicado en enero 19, 2007

Resumen de derecho de familila parte 9

NULIDAD DEL MATRINMONIO CATÓLICO y RELIGIOSO.


El competente es el Tribunal Eclesiástico Regional y se aplican las normas del código canónico, articulo III del concordato de 1973 ( Ley 25 de 1992-3) y el fallo, por medio de una certificación, se comunica al Juez de Familia o Promiscuo de Familia competente, para que decrete la cesación de los efectos civiles de dicho matrimonio, por nulidad del mismo.


Según el artículo 6° del decreto 354 de 1998, que aprobó el convenio entre el Estado Colombiano y algunas entidades religiosos cristianas no católicas, lo relacionado con la nulidad y disolución del vínculo civil de los matrimonios religiosos cristianos no católicos, cesación de efectos civiles, separación de cuerpos y de bienes, son de competencia de la jurisdicción ordinaria.


La nulidad decretada por Tribunales religiosos extranjeros no requieren de exequátur ( C.S.J. Cas. Civil, auto del 2 de junio de 1994; art. 4° de la ley 25 de 1992).


IMPEDIMIENTOS DE LOS ARTÍCULOS 173 Y 174 DEL C. CIVIL. Fueron declarados inexequibles estas normas, por sentencia C-1440 de 2000.





NULIDAD POR SEGUNDO MATRIMONIO (Art. 140 – 12 C. Civil). Concuerda con el artículo 1820-4 del C. Civil. Hay que tener en cuenta que el no registro del matrimonio no general nulidad, ni hace que el matrimonio no produzca efectos. . La inscripción de la cual habla el artículo 107 del decreto 1260 de 1970, tiene efectos declarativos, por ser un medio de prueba, pero los efectos del respectivo estado civil se producen desde la constitución que engendra ese estado.


Esta nulidad no puede alegarse estando muerto uno de los cónyuges, porque el vínculo se disolvió. Pero, en sentencia del Tribunal Superior de Bogotá se sostuvo:


“ … que el cónyuge o los herederos pueden demandar la nulidad aún después de muerto el otro cónyuge, siempre que demuestren un interés legítimo, esto es, que pretendan una mayor participación en los gananciales si el segundo matrimonio no genera sociedad, o de la herencia o una indemnización de perjuicios o revocación de una demanda, etc.”.


El matrimonio civil que contraiga en el exterior una persona que haya sido casada, ya sea por lo civil o por lo religioso, en Colombia, es nulo, en virtud del art. 140-12 del Código Civil. Así pues, existiendo un vínculo anterior no disuelto en Colombia, ese segundo matrimonio será nulo. No puede decirse que es inexistente porque no se da ninguno de los supuestos de inexistencia: Identidad de sexo, falta de consentimiento o ausencia de juez o notario. Es necesario que la nulidad sea declarada judicialmente. Así lo sostuvo la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, en sentencia del27 de agosto de 2002 con ponencia del Magistrado Manuel Ardila Velásquez.


NULIDAD DEL NUMERAL 11: Por sentencia del 11 de febrero de 2003 (Expediente D-4365 M. P. Alfredo Beltrán Sierra), se extiende al cónyuge de la adoptante que se casa con la adoptiva.





NULIDAD DEL NUMERAL 12: Mediante sentencia C-271 de abril de 2003. M.P. Rodrigo Escobar Gil, el conyugicidio se configura cuando ambos contrayentes han participado en el homicidio y se ha establecido la responsabilidad por homicidio doloso mediante sentencia condenatoria ejecutoriada; o también, cuando habiendo participado solamente un contrayente, el cónyuge inocente proceda a alegar la causal de nulidad dentro de los tres meses siguientes al momento en que tuvo conocimiento de la condena.


DISOLUCIÓN DEL MATRIMONIO.


El art. 5° de la ley 25 de 1992, modificó el art. 152 del Código Civil y dispuso: “El matrimonio civil se disuelve por muerte real o presunta de uno de los cónyuges o por divorcio judicialmente decretado”.


A las anteriores causas de disolución del matrimonio, considero debe agregarse la nulidad judicialmente declarada.


Respeto del vinculo religioso, regirán los cánones y normas del correspondiente ordenamiento religioso. Desde luego que el vínculo del matrimonio religioso católico se rige por las normas del Código de Derecho canónico y demás normas canónicas.


CESACIÓN DE FECTOS CIVILES DEL MATRIMONIO RELIGIOSO.


El artículo 5° de la ley 25 de 1992 preceptúa que los efectos civiles de todo matrimonio religioso cesarán por divorcio decretado por el juez de familia o promiscuo de familia. En cuanto al matrimonio católico, cesan sus efectos civiles por divorcio, pero como para las normas canónicas el vínculo surgido del sacramento del matrimnoio0 es indisoluble, éste permanece, hasta tanto se decrete la nulidad del matrimonio por parte del tribunal Eclesiástico Regional, así el vínculo religioso de los divorciados permanezca en el fuero de la conciencia de cada uno. Pero la realidad es que ante la ley civil los efectos civiles del vínculo religioso cesan por divorcio.


A la ley civil no le corresponde, de modo alguno, regular la esfera espiritual, saliéndose de su potestad, porque desconocería no solo la libertad de cultos (Art. 19 C. N.) sino que impediría el pluralismo, uno de los de los fundamentos filosóficos de la carta. Además, toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión y a difundirla en forma individual o colectiva (Art. 19 C. N.)


No debe olvidarse que el estado civil de las personas no será determinado por autoridades religiosas, sino exclusivamente por la ley.


DIVORCIO.


El artículo 154 del Código Civil, modificado por la ley 25 de 1992, art. 6°, consagra las causales de divorcio y separación de cuerpos, basadas en dos concepciones del derecho comparado:


El divorcio por mutuo acuerdo, inspirado en la teoría del matrimonio contrato y que permite a los esposos desatar el vínculo que de consuno había creado.


Divorcio – Sanción, que no acepta como causa de divorcio sino las faltas graves cometidas por uno de los cónyuges.


CAUSAL PRIMERA: “Las relaciones sexuales extramatrimoniales de uno de los cónyuges”.


Esta causal se presenta, entre otros, en los siguientes casos:


El adulterio: Es la unión sexual de un varón casado con una mujer distinta de la propia o de una mujer casada con un varón que no sea su marido. Esta causal es indiferente que lo cometa el varón o la mujer y tiene lugar si el cómplice en el adulterio es casado, a su vez, o es soltero. Es suficiente la mera unión carnal, aun practicada por una sola vez, para que se produzca el derecho al divorcio, sin que la ley exija estabilidad o frecuencia en las relaciones con la misma persona.


El homosexualismo.


Todo acto erótico realizado por fuera del orden matrimonial.


Para que existan relaciones sexuales extramatrimoniales no se requiere que haya cópula perfecta, por tanto, quedan comprendidos los casos de cópula imperfecta, coito vestibular, cópula onanística y las aberraciones sexuales, utilizando órganos impropios para la generación (sodomía) o mezclándose con seres irracionales (bestialidad).


Estas relaciones sexuales extramatr9imnoiales deben ser cometidas libre y deliberadamente y se demuestras por cualquiera de los medios probatorios establecidos por la ley procesal.


No puede existir compensación de culpas en las relaciones sexuales extramatrimoniales, porque el art. 10 de la ley 25 de 1992 que modificó el artículo 156 del C. Civil, que a su vez había sid9o modificado por el articulo 6° de la ley 1ª de 1976, dice: “El divorcio solo podrá ser demandado por el cónyuge que no haya dado lugar a los hechos que lo motivan… “. Por tanto, si el marido instaura el proceso de divorcio por la causal de relaci0ones sexuales extramatrimoniales de la mujer y esta, dentro del término probatorio demuestra que el marido también incurrió en esta causal, no es posible decretar el divorcio.


El plazo de caducidad de esta causal es de un año, contado desde que el cónyuge haya tenido conocimiento de las relaciones sexuales extramatrimoniales del otro. Sin embargo, el plazo máximo para alegar esta causal es de dos años desde que ocurrieron los hechos Art. 156 C. C.


SEGUNDA CAUSAL.




“El grave e injustificado incumplimiento por parte de alguno de los cónyuges de los deberes que la ley les impone como tales y como padres”.


Los deberes de cada cónyuge existen, en primer término ante el otro, y en segundo lugar respecto a los hijos.


Se presenta esta causal cuando un cónyuge se niega sistemáticamente al débito conyugal, o cuando abandona el hogar, o cuando incumple las obligaciones alimentarias, etc.


En cuanto a esta causal se debe observar:


El incumplimiento debe ser grave e injustificado;


No es necesario que se incumplan todos los deberes sino uno o varios de ellos.


El cónyuge que alegue el incumplimiento le corresponde la carga de la prueba y al otro cónyuge le corresponde probar la causal justa de incumplimiento.


La Corte Suprema de Justicia ha sostenido que el solo hecho de tenerse que recurrir al emplazamiento del demandado (art. 318 del C. de P. Civil), puede estimarse como un indicio de abandono material del hogar ( C.S. de J. Sent. Del 15 de abril de 1986).


TERCERA CAUSAL.


“Los ultrajes, el trato cruel y los maltratamientos de obra”. Los ultrajes son las injurias que un cónyuge hace al otro y pueden ser de palabra o de hecho.


Las injurias deben ser graves, por su trascendencia e intensidad. Esta causal es muy amplia y debe ser analizada con base en las circunstancias de cada caso. Como la causal es general, debe interpretarse que los ultrajes, el trato cruel y los maltratamientos de obra pueden referirse tanto al otro cónyuge como a sus hijos.


Nuestro sistema no contempla la compensación de culpas e injurias y por ende, la ofensa inferida por uno de los cónyuges no justifica la del otro, ni puede decretarse el divorcio por injurias recíprocas, puesto que el divorcio solo puede ser impetrado por el cónyuge que no haya dado lugar a los hechos que lo motivan. La corte ha dicho que en el análisis de esta causal deben tenerse en cuenta “las circunstancias de educación, ambiente social y costumbres de los cónyuges” ( C. S. de J. Sent. 7 de mayo de 1979).


La caducidad es de un año contado desde el momento en que sucedieron los hechos.


CUARTA CAUSAL.


“La embriaguez habitual de uno de los cónyuges”. Se debe probar la habitualidad de la embriaguez. Generalmente la embriaguez habitual conduce a la injuria grave, al abandono de los deberes conyugales, a los maltratamientos de obra o de palabra y a la destrucción del hogar.


La caducidad es de un año contado desde el momento en que sucedieron los hechos.


QUINTA CAUSAL.


2El uso habitual de sustancias alucinógenas o estupefacientes, salvo prescripción médica”. La expresión uso, se refiere al consumo personal de la droga. El juez debe cerciorarse que el consumo de sustancias alucinógenas o estupefacientes es habitual, para lo cual puede decretar un dictamen médico – legal.


SEXTA CAUSAL.


“Toda enfermedad o anormalidad grave e incurable, física o síquica, de uno de los cónyuges que ponga en peligro la salud mental o física del otro cónyuge e imposibilite la comunidad matrimonial”.


Para invocar esta causal se requiere la concurrencia de los siguientes requisitos:


Que la anormalidad o enfermedad sea grave;


Que sea incurable;


Que ponga en peligro la salud mental o física del otro cónyuge; y


Que imposibilite la comunidad matrimonial.


Los cónyuges deben ayudarse en caso de necesidad o desgracia. Sin embargo, excepcionalmente, y si se dan los requisitos concurrentes respecto de la enfermedad o anormalidad grave, se puede impetrar el divorcio.


Los requisitos hay que demostrarlos y el dictamen médico – legal es el mejor auxiliar para determinar si se ha configurado o no la causal.

La Corte expresó que “las condiciones para que se configure la causal sexta de divorcio son concurrentes. No basta que la enfermedad o discapacidad grave e incurable de uno de los cónyuges afecte la salud física o mental del otro cónyuge. Tampoco basta que dicha enfermedad o discapacidad haga imposible la comunidad matrimonial. La concurrencia de una sola de estas condiciones es insuficiente para invocar el divorcio. Ambas condiciones deben concurrir para que el juez pueda declarar la disolución del vínculo matrimonial, con lo que el legislador ha hecho bastante exigente el divorcio por razones de enfermedad o discapacidad”.


CAUSAL SÉPTIMA.


“Toda conducta de uno de los cónyuges tendiente a corromper o pervertir al otro, a un descendiente, o a personas que estén a su cuidado convivan bajo el mismo techo”.


El tratadista Arturo Valencia Zea, dice: “La expresión corromper o pervertir es demasiado genérica, y de ahí que los jueces deban atenerse a las buenas costumbres vigentes en la sociedad. La incitación que un cónyuge hace al otro para cometer cualquier delito (robar, estafar, herir, matar, etc.) es conducta que faculta al incitado para pedir el divorcio. La incitación que el marido hace a la mujer para que viole su obligación de fidelidad a fin de obtener para sí sumas de dinero o favores especiales del hombre con quien ha de cometer el adulterio, es causal de divorcio que puede impetrar la mujer. La propuesta hecha al otro cónyuge para dedicarse al oficio de contrabando, puede, en ciertas circunstancias, calificarse de conducta tendiente a corromper al otro. Se habla de conducta tendiente a corromper o pervertir al otro cónyuge, lo que indica que la simple tentativa es suficiente: a fortiori, lo es el hecho ya consumado de corrupción o perversión”.


Igualmente, tipifica como causal el intento del marido o de la mujer de corromper o prostituir a sus hijas y la convivencia en su corrupción o prostitución. La doctrina ha dicho que en la expresión prostituir no solo se comprende la inducción por parte del marido a que la mujer se dedique al comercio carnal, sino también los actos contra natura y abusos deshonestos de que el marido haga objeto a la mujer.


Como la norma no distingue, no es necesario que los hijos que se trate de corromper sean comunes de ambos cónyuges, siendo suficiente que lo sean de cualquiera de ellos.


CAUSAL OCTAVA.


2La separación de cuerpos, judicial o de hecho, que haya perdurado por mas de dos años”.


La separación judicial se demuestre con copia de la sentencia que la haya decretado y la separación de hecho se prueba con cualquiera de los medios probatorios previstos en la ley procesal.


Esta causal es objetiva. Basta probar la separación por mas de dos años para que el juez decrete el divorcio. No hay que probar la culpa o la inocencia de ninguno de los cónyuges; sin embargo, agrega la Corte en sentencia C-1495/2000 que declaró exequible la expresión “o de hecho” contenida en el numeral 8° del articulo 6° de la ley 25 de 1992 que reformó el articulo 154 del Código Civil. La Corte expresa: “Conforme con las disposiciones que la complementan –Artículos 160, 162 del C. C. 427, 433 y 433 del Código de Procedimiento Civil-, autoriza al demandado si lo desea, para intervenir en el asunto y probar la culpa del actor, con miras a obtener una sentencia que lo faculte para revocar las donaciones y disponga a su favor una pensión alimentaria”.


CAUSAL NOVENA.


“El consentimiento de ambos cónyuges manifestado ante juez competente y reconocido por este mediante sentencia”.


La ley 962 de 2005, en su artículo 34 autorizó el divorcio del matrimonio civil y la cesación de los efectos civiles de matrimonio religioso, por mutuo acuerdo de los cónyuges, podrá tramitarse ante notario del círculo que escojan los interesados y se formalizará mediante escritura pública; y por decreto 4436 de noviembre 28 de 2005, se reglamentó la citada norma, fijando el procedimiento a seguir.


Luego, la causal consagrada en el numeral 8° del artículo 154 del Código Civil, modificado por el articulo 6° de la ley 25 de 1992, es no solo por manifestación ante juez, sino ante notario; en el primer ceso se aceptará el consentimiento mediante sentencia y en el segundo caso se formalizará dicho consentimiento mediante escritura pública.


El parágrafo 5° del articulo 444 del Código de Procediendo Civil fue derogado por la ley 446 de 1998, articulo 167. En dicha norma se expresaba:


“Parágrafo 5°. En el proceso de divorcio con base en el consentimiento de ambos cónyuges se observarán las siguientes reglas:


1ª. En la demanda los cónyuges manifestarán, además de su consentimiento, la forma como cumplirán sus obligaciones alimentarias entre ellos y respecto de los hijos comunes, la residencia de los cónyuges, el cuidado personal de los hijos comunes y su régimen de visitas, así como el estado en que se encuentre la sociedad conyugal. …… “.


Al tenor de los dispuesto en el artículo 444 – 4ª, en la sentencia de divorcio el juez decidirá sobre el cuidado de los hijos, patria potestad, proporción en que cada uno debe contribuir a los gastos de crianza, educación y establecimiento de los hijos comunes, el monto de la pensión alimentaria que uno de los cónyuges deba al otro, según el caso y estado en que queda la sociedad conyugal.


En consecuencia, para el divorcio por la causal de mutuo acuerdo,., bien ante juez o ante notario, los cónyuges debe expresar en la demanda, no solo su consentimiento, sino también la forma como cumplirán sus obligaciones alimentarias entre ellos y respecto de los hijos comunes, la residencia de los cónyuges, el cuidado personal de los hijos comunes y su régimen de visitas, así como el estado en que se encuentre la sociedad conyugal, porque el juez y el notario no pueden, en este caso, actuar oficiosamente.


El trámite ante juez es por el proceso de jurisdicción voluntaria y ante notario, por escritura pública.


EFECTOS DEL DIVORCIO.



Con base en lo dispuesto por el artículo 160 del Código Civil, las consecuencias del divorcio son:


Ejecutoriada la sentencia que decrete el divorcio, queda disuelto el vínculo en el matrimonio civil y cesan los efectos civiles del matrimonio religioso.


Se disuelve la sociedad conyugal.


Subsisten los derechos y deberes de las partes respecto de los hijos comunes.


Subsisten los derechos y deberes alimentarios de los cónyuges entre sí, según lo determine el juez en la sentencia o los cónyuges al momento de presentar la demanda o la solicitud ante el notario cuando es por mutuo acuerdo.


Se reglamentará la custodia y cuidados personales de los hijos comunes menores, el régimen de visitas, el ejercicio de la patria potestad.


En los casos de las causales 1ª, 2ª, 3ª, 4ª, 5ª y 7ª del articulo 154 del Código Civil, el cónyuge inocente podrá revocar las donaciones que por causa de matrimonio hubiere hecho al cónyuge culpable, sin que este pueda invocar derechos concesiones estipuladas exclusivamente en su favor en capitulaciones matrimoniales.


Ninguno de los divorciados tendrá derecho a invocar la calidad de cónyuge sobreviviente para heredar abintestato en la sucesión del otro, ni a reclamar porción conyugal.


Con base en el numeral 4° del artículo 411 del Código Civil, modificado por el artículo 23 de la ley 1ª de 1976, El cónyuge culpable debe alimentos al cónyuge divorciado o separado de cuerpos sin su culpa.